Juan enseño que el reino esta cerca

06 El reino de Dios está cerca. Parte 2.

Lucas 3: 1; 3;
11-14

1 Vino palabra de Dios a Juan hijo de Zacarías, en el desierto. 
Y él fue por toda la región contigua al Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados. La gente le preguntaba, diciendo:
—Entonces, ¿qué haremos?
11 Respondiendo, les decía:
—El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
12 Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron:
—Maestro, ¿qué haremos?
13 Él les dijo:
—No exijáis más de lo que os está ordenado.
14 También le preguntaron unos soldados, diciendo:
—Y nosotros, ¿qué haremos?
Les dijo:
—No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.


El reino está cerca


Que gran predicador era Juan. Es más, me atrevería a llamarlo un influencer. Y no uno cualquiera sino de los mejores. Las multitudes no lo seguían solamente para escucharlo, sino también para hacer algo.

La predicación de Juan el Bautista era tan efectiva que llevaba a las personas a meditar en sus acciones. Después de bautizarse ante Juan la gente le preguntaba, ¿qué haremos?

Un arrepentimiento real siempre nos impulsa a reflexionar en nosotros mismos. Nos lleva a meditar en sí lo que hacemos continuamente está bien o si está mal. Y luego nos lleva a vivir de una manera diferente.

Para Meditar

Si el reino de los cielos está cerca, debemos vivir una vida cristiana enfocada en Jesús y no en las cosas de esta tierra.

Un arrepentimiento verdadero

El paso más importante, pero a la vez el más difícil para un verdadero arrepentimiento es pasar a la acción, no podemos quedarnos solo en buenas intenciones.
Tampoco deberíamos quedarnos contemplando nuestra vida y cargar con la culpa de nuestras acciones.

Pero vivir mirando hacia el pasado, o solo quedarnos en buenas intenciones no cambiará nada.
Es por eso que la respuesta de Juan al pueblo siempre fue llevarlos a la acción, o como dijo el profeta Isaías, “dejad de haced lo malo y aprended a hacer el bien”. Dejar de hacer algo, y hacer algo diferente.
Aunque es verdad que la solución está en la acción, solamente hacer el bien a tu prójimo no te va a salvar.

16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Existen personas en el mundo que hacen cosas buenas solo para ser alabados y reconocidos y no lo hacen de corazón. Jesús llamó a los que actúan de esta manera como hipócritas.
Pero cuando el arrepentimiento y el cambio en tu vida es real, las buenas obras llegan como una consecuencia. Aparecen como algo natural.

Vive tu fe

Hoy quiero hacerte la misma invitación que hacia Juan, medita en tu vida, y si existe algo que debas cambiar no dudes en hacerlo. Aun las cosas que hoy consideras difíciles, Dios las puede hacer por ti así que no te desanimes.

No importa la condición en la que te encuentres, Dios solo necesita de tu permiso para actuar, Él acepta tus decisiones.
Recuerda que el reino está cerca y Dios quiere ayudarte a ser la mejor versión de ti cada día. Solo debes permitirle hacer su voluntad en ti.

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