Jesús es el dador de la vida para la humanidad

28 Jesús el dador de la vida


Lucas 7:11-17



11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos y una gran multitud. 
12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, que era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. 
13 Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo:
—No llores.
14 Acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo:
—Joven, a ti te digo, levántate.  
15 Entonces se incorporó el que había muerto y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. 
16 Todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo.»
17 Y se extendió la fama de él por toda Judea y por toda la región de alrededor.

En la puerta de la ciudad



A unos treinta kilómetros de Capernaúm, cerca de la llanura, se encontraba  la aldea de Naín, hacia la cual caminaba Jesús. 
Lo acompañaban muchos de sus discípulos y seguidores. A lo largo del camino la gente acudía deseosa de oír sus palabras, y muchos otros le llevaban enfermos para sanarlos.

Mientras se acercaban a la ciudad, vieron venir hacia ellos un cortejo fúnebre que salía de las puertas de la ciudad. Venían a paso lento y triste, se dirigían  hacia el cementerio.
Como era costumbre en la época, llevaban al muerto en un féretro abierto al frente de la procesión y la mayoría de los habitantes del pueblo se habían reunido para demostrar su respeto al muerto y su simpatía hacia sus familiares.

El muerto era el único hijo de su madre que era viuda. Ella iba junto al féretro acompañando hacia el cementerio el cuerpo de quien fuera su único apoyo terrenal. 

Para Meditar

Si Jesús es el dador de la vida y tiene poder para resucitar muertos, controlar la naturaleza y echar fuera demonios, entonces no existe nada en tu vida que Jesús no pueda cambiar. Dios lo puede todo.

Jesús el dador de la vida y la misericordia


La condición social de las viudas en los días de Jesús eran muy difíciles, vivían en una sociedad donde solo los hombres podían ser dueños de las tierras y sin el apoyo de su hijo le tocaría vivir esperando la ayuda de las demás personas. 

En su tristeza la mujer no se dio cuenta de la presencia de Jesús. Las dos multitudes se habían encontrado en la puerta de la ciudad, pero ella llena de dolor no dejaba de pensar en su hijo muerto y el futuro incierto que le esperaba. 

Jesús sabía lo que había en sus pensamientos, podía ver la tristeza en el corazón de esta mujer y se llenó de compasión por ella. 

Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo:
—No llores.
Acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo:
—Joven, a ti te digo, levántate.

Jesús es el único dador de la vida


El joven que había muerto volvió a la vida, hasta este momento de su ministerio, este es el milagro más grande que había hecho Jesús. 
Jesús es el dador de la vida, es el quién nos da el aliento de vida cada mañana, a Él le pertenece. Así que solo el poder de Dios podía llevar a cabo este milagro. 

En medio de su dolor la mujer no se había dado cuenta de que cerca de ella se encontraba su creador, el único que tiene el poder de dar vida. 
En muchas ocasiones como seres humanos, nos encerramos en el dolor y el sufrimiento que nos rodea y nos olvidamos que Dios está viendo cuidadosamente cada cosa que ocurre en nuestras vidas. 

¿Has notado que esta mujer no le pidió a Jesús por la vida de su hijo? 
Jesús contestó una oración que ella no estaba pidiendo. Lleno de misericordia y bondad por ella Jesús le regalo una segunda vida al lado de su hijo

Vive tu fe


Este poder tan grande y misericordioso es el que Jesús quiere ofrecernos en nuestras vidas, su amor y poder va más a ella de nuestra comprensión y no existe sobre el cielo o la tierra una situación que Jesús no pueda arreglar. Ni siquiera la muerte.

Esto es lo que hace a Jesús diferente de todos los maestros espirituales que existen hoy en día. Él tiene poder sobre la muerte y más importante aún, Él es el creador y dador de la vida.

La misma palabra que le dio vida a Adán en el edén es la misma que levanto al joven que había muerto. 
Hoy quiero invitarte a meditar en el poder creador de Dios. Si la muerte no es impedimento para Jesús, eso quiere decir que no hay nada en tu vida que se escape de su poder. 

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