El llamado de Jesús fue: no temas, cree solamente

42 No temas, cree solamente


Mateo 9:18-19;
23-26



18 Mientras él les decía estas cosas, llegó un dignatario y se postró ante él, diciendo:
—Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. 
23 Cuando entró Jesús en la casa del dignatario y vio a los que tocaban flautas y a la gente que hacía alboroto, 
24 les dijo:
—Apartaos, porque la niña no está muerta, sino que duerme.
Y se burlaban de él. 
25 Pero cuando la gente fue echada fuera, entró y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 
26 Y se difundió esta noticia por toda aquella tierra.

No temas, cree solamente



Uno de las situaciones más difíciles de afrontar para el ser humano es la muerte. Dios nos creó para existir eternamente, con un deseo de vivir a plenitud. 
Así que experimentar la muerte de un ser querido, no solo es difícil porque es doloroso, sino porque es antinatural. La muerte existe en este mundo como consecuencia del pecado. 

Pero a pesar de esto, Dios tiene poder sobre la muerte. Nuestro señor no está amarrado al dolor humano o a la falta de fe. Él ha prometido que todos aquellos que hayan muerto creyendo en Él, vivirán otra vez y tendrán vida eterna. 

En esta ocasión, un dignatario de los judíos acababa de experimentar la muerte de su hija. Como hemos estudiado antes (Ver episodio #23 Nacer de nuevo), los dignatarios judíos estaban divididos en cuanto a Jesús. 
La mayoría de ellos lo perseguían y querían matarlo, pero algunos lo seguían en secreto. 

A la luz pública, aparentaban no creer en Jesús como los demás, pero en sus hogares y en su vida íntima crecía día a día su fe en Jesús. Esto le ocurría a Jairo

Para Meditar

Jesús tiene poder sobre la muerte y sobre todo lo que existe en esta tierra, el único impedimento que tenemos para ver los milagros de Jesús es la falta de fe. Así que no temas, cree solamente.

El dolor de la muerte


El estado de salud de su hija era muy grave y además, empezó a agonizar. Jairo sabía que su hija iba a morir. Cuando salió de su casa, la niña aún estaba viva, pero debido a lo grave de su estado, Jairo sabía que cuando él llegase a donde estaba Jesús su hija habría muerto en su casa. 

Así que no lo dudo dos veces y salió corriendo de su casa hacia donde se encontraba Jesús. Algunos de sus familiares lo escucharon decir que buscaría al Maestro, pero al ver el estado de la niña salieron detrás de Jairo para impedir que lo hiciera. 

Ya la niña murió, pensaban ellos. ¿Para qué molestar al Maestro si ya falleció, que puede hacer Él por ella.? 
Jairo no pensaba de la misma manera, él sabía que Jesús era el Mesías. Así que mientras corría hacia Jesús, dejo de lado todo rastro de duda que tenía y  recordó todas las enseñanzas que había aprendido sobre el poder de Dios en las escrituras.
Recordó que Dios había resucitado muertos en la antigüedad. Y Jesús, Dios en la tierra, tenía el poder para levantar a los muertos. 

No temas, cree solamente.


Cuando llegó a donde Jesús estaba, le explicó su situación, le dijo que la niña estaba enferma. Pero que él sabía que había muerto. 
En su fe, Jairo no le pidió a Jesús que la sanara de la enfermedad. Si no que le devolviera la vida.

 Mi hija acaba de morir; más ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

Jesús al ver su fe decidió ayudarlo, y mientras iban hacia la casa de Jairo, el familiar que había salido detrás de Jairo lo alcanzo y le dijo: “Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?”

Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.

Jesús, el dador de la vida


Cuando llegaron a la casa, Jesús se encontró con una escena bastante triste. Todos los familiares de Jairo se encontraban dentro llorando por la muerte de la niña, humanamente no habían encontrado nada más que hacer por ella y habían perdido toda su fe en la tristeza y en el dolor que sentían.

No solo la habían visto fallecer, sino que por su enfermedad habían visto como agonizaba con dolor antes de morir. Jesús intentó llenar sus corazones de esperanza diciéndoles una verdad que ellos como judíos deberían saber.

Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino que duerme.
Y se burlaban de él. Más él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña.

Como religiosos ellos deberían haber sabido que Dios tiene el poder de levantar a los muertos. Para Dios, la muerte es un sueño y no de manera metafórica sino literal. Pero no solo negaron el poder de Dios, sino que se burlaron de Él. 

Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó.

Vive tu fe


En esta historia podremos apreciar lo infinito que es el poder de Jesús. No existe una sola cosa que Él no pueda lograr. Aun la muerte con todo su dolor huye ante el toque de Jesús. 

Nuestro señor es el único que puede darnos vida en abundancia, el único que puede sanar y bendecirnos a plenitud. 
En un mundo lleno de tanta incertidumbre y de tanto dolor nuestro camino más seguro siempre será aquel por el que camine Jesús. 

Hoy quiero invitarte a que corras al encuentro de Jesús como lo hizo Jairo. Dejó de lado todas las dudas que tenía y puso su esperanza en Jesús, porque Él es el único que puede darnos salvación y vida eterna. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.