Jesús alimenta a los cuatro mil con siete panes

56 Jesús alimenta a cuatro mil


Mateo 15:32-38



32 Jesús, llamando a sus discípulos, dijo:
—Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.
33 Entonces sus discípulos le dijeron:
—¿De dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?
34 Jesús les preguntó:
—¿Cuántos panes tenéis?
Y ellos dijeron:
—Siete y unos pocos peces.
35 Entonces mandó a la multitud que se recostara en tierra. 
36 Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. 
37 Comieron todos y se saciaron; y de los pedazos que sobraron recogieron siete canastas llenas. 
38 Los que comieron eran como cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Jesús alimenta a cuatro mil


Esta es la segunda vez que Jesús alimentaba a una multitud usando unos cuantos panes y peces. En esta ocasión, la multitud era de 4 mil hombres, mientras que la primera multitud había sido de 5 mil hombres. (Ver episodio #47 Cinco panes y dos peces)
Pero a pesar de esto, esta era una multitud aun mayor, muchos de estos hombres habían ido a Jesús con sus familias. Por eso se agrega en esta historia la aclaración que eran 4 mil hombres sin contar las mujeres y los niños. 

Que hermoso debió haber sido para esas familias pasar ese tiempo escuchando las enseñanzas de Jesús. Que refrescante para sus oídos, escuchar las verdades del evangelio directamente de la fuente de vida. 

Pero más sorprendente aun, es el amor y la misericordia que tenía Jesús con ellos. Él conocía sus corazones y sabía que muchas de esas familias habían venido de lejos caminando o quizás los que tuviesen los medios usando animales para viajar. Pero en cualquier caso, Él sabía el esfuerzo que habían hecho para venir con sus hijos para escuchar sus enseñanzas.

Para Meditar

En su misericordia y su amor Jesús desea ver a sus hijos llenos de bendiciones. Y así como Jesús alimentó y cuidó de la multitud, también desea satisfacer todas nuestras necesidades.

Un Dios compasivo


Jesús dijo: “Tengo compasión de la gente; porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer.”
Pero más hermosa me parece la siguiente frase: “Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.

Que hermoso es nuestro Señor Jesús, Él no desea que nos falte nada. Él quiere ofrecernos todas sus enseñanzas para guiarnos hacia la vida eterna, Pero también desea satisfacer nuestras necesidades. Él no quiere que nos falte nada. 
Lo único que se interpone para que esto sea una realidad en nuestras vidas somos nosotros mismos

Jesús alimenta a las familias


Debemos hacer el mismo sacrificio que hicieron estas familias. Si estamos lejos de Jesús, física o espiritualmente, debemos arreglar todo en nuestra casa, hacer las maletas y emprender el viaje hacia Jesús. 
Notemos que ellos debieron hacer provisiones para poder ir a Jesús, y más aquellas familias que tenían varios niños. 

Así que no tengas temor o dudas acerca de acercarte a Jesús. A nuestro Señor no le importa de que sitio vengas, ni como llegues, tampoco a quien traigas contigo

Jesús desea que te acerques a Él, para poder satisfacer todas tus necesidades, tanto espirituales como físicas. Es más, Jesús desea que cuando te acerques a Él traigas a tu familia. Nadie quiere llegar al reino de los cielos solo. 
Por eso, que bueno sería que cuando te acerques a Jesús, traigas a alguien más a tu lado.

Hombres de poca fe


A medida que estudiamos la vida de Jesús, nos daremos cuenta de lo incrédulos que eran sus discípulos en cuanto a su poder. Aun después de haber participado de la multiplicación de los cinco panes y los dos peces, los apóstoles estaban cometiendo el mismo error que la primera vez. Estaban pensando en soluciones terrenales cuando tenían junto a ellos al creador del universo. 

Entonces sus discípulos le dijeron:
¿De dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?

Pero a pesar de esto, Jesús siempre tuvo misericordia con ellos. Y eso debería ayudarnos en nuestra vida espiritual, Jesús es un Dios compasivo y amoroso.
Él sabe que el corazón del ser humano puede ser un poco lento para las cosas espirituales. Así que a pesar de todas esas cosas, mientras estemos dispuestos a seguirlo con fe, Él puede usarnos para bendecir a otros. 

Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.

Jesús alimenta a cuatro mil


Al igual que en la primera multiplicación de los panes, los discípulos participaron de manera activa. Ellos no estaban multiplicando los panes y los peces, eso lo estaba haciendo Jesús. Pero ellos estaban participando como instrumentos de Dios para satisfacer las necesidades de la multitud.

Esto mismo desea Jesús que vivamos en nuestras vidas. Cuando nos acercamos a Él y recibimos sus bendiciones solo dos cosas pueden ocurrir. Compartimos sus bendiciones con otros, o nos quedamos con lo que Jesús nos ha dado como si perteneciera a nosotros.

Si compartimos con los demás, Jesús seguirá dándonos sus bendiciones para que lleguen a más personas. Pero si de manera egoísta, nos amarramos a las bendiciones que hemos recibido, esas bendiciones nos ahogarán y dejaremos de recibirlas. (Ver episodio #37 La buena semilla)

Vive tu fe


Hoy quiero invitarte a que participes activamente en la obra de Jesús. Permítele al señor la oportunidad de bendecir a otras personas a través de tu vida. Si lo haces, te convertirás en un canal de infinitas bendiciones para los demás, no solo espirituales, sino también materiales. 

No olvides que Jesús, nuestro Dios, en su amor y misericordia desea satisfacer las necesidades de todos aquellos que lo buscan con fe. 

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