13 Bienaventurados


Mateo 5:1-12

1 Viendo la multitud, subió al monte y se sentó. Se le acercaron sus discípulos, 
2 y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
3  «Bienaventurados los pobres en espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
4  Bienaventurados los que lloran,
porque recibirán consolación.
5  Bienaventurados los mansos,
porque recibirán la tierra por heredad.
6  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados. 
7  Bienaventurados los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia.
8  Bienaventurados los de limpio corazón,
porque verán a Dios.
9  Bienaventurados los pacificadores,
porque serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados seréis cuando por mi causa os insulten, os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
12»Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros.

Las bienaventuranzas


Esta predicación de Jesús conocida comúnmente como el sermón del monte, es el primer grupo de enseñanzas registradas en el libro de Mateo.
Este sermón nos da una idea general del mensaje específico que predicaba Jesús al inicio de su ministerio.

Jesús comienza haciendo referencia a grupos de personas que bajo estándares sociales comunes serian rechazados o no tenidos en cuenta en la sociedad.

Desde el inicio de nuestra civilización todos los reinos se han establecido bajo la premisa del poder y la riqueza, todos los reyes e imperios que han existido han luchado durante generaciones por ser el más fuerte, el más rico y el más poderoso.
Jesús comienza enseñando que el reino de los cielos a diferencia de los reinos terrenales no es un lugar para los ricos y poderosos de esta tierra, aquellos que colocan su esperanza en tener más poder y ser reconocidos.
El listado que hace Jesús se sale de todo patrón que nuestra sociedad considere importante.

Bienaventurados
  • Los pobres en espíritu 
  • Los que lloran
  • Los mansos
  • Los que tienen hambre y sed de Justicia
  • Los misericordiosos
  • Los de limpio corazón 
  • Los pacificadores
  • Los que padecen persecución por causa de la justicia
  • Los perseguidos a causa de Jesús.

Jesús quería dejar claro a sus seguidores quienes iban a pertenecer a su reino, quienes iban a heredar el reino de los cielos.

Esta enseñanza nos muestra lo misericordioso que es nuestro salvador. Él vino a esta tierra a ofrecernos su reino y a invitarnos a ser parte de él.

El único que puede llenarte con el Espíritu Santo y cambiar tu vida es Jesús.
Cuando lloras, solo Jesús puede consolarte, ninguna otra persona te puede decir que te entiende.

Si eres manso, la tierra será tu heredad. Si estás cansado o cansada de las injusticias de este mundo, ten esperanza, aun cuando parezca que el mal se sale con las suyas, Jesús promete que tarde o temprano llegara la justicia.

Cuando eres misericordioso con los demás, Jesús te dará también su misericordia
¿Eres una Mujer o un hombre de limpio corazón? Alégrate, Jesús te promete que verás a Dios.

Si buscas la paz, serás llamado hijo de Dios. Si has sido perseguido por ser una persona Justa, tuyo será el reino de los cielos.

Jesús deja su mejor bienaventuranza para el final. Mientras todas las demás solo comienzan con bienaventurados, la recompensa para los que son perseguidos a causa de Jesús y su evangelio es gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande.

Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros”
Jesús
Nuestro Salvador, Hijo de Dios

Todas estas promesas deberían llenar nuestra vida de paz y tranquilidad, porque aunque no veamos recompensas en esta vida Jesús promete danos el reino de los cielos como recompensa.
Hoy quiero invitarte a meditar en el reino de los Cielos, No olvides que para entrar solo debes seguir a Jesús.

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