16 La regla de oro

Mateo 5: 38- 48

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Como tratas a los demás.

Para nuestro Señor Jesús la vida cristiana gira en torno a cómo tratamos a nuestros semejantes.
El testimonio que podemos dar con nuestra vida es tan valioso que tiene el poder de cambiar los corazones de las personas.
Jesús continúa su enseñanza en la montaña hablando del amor, pero no del amor a nuestros seres queridos, sino del amor a nuestros enemigos.

Que difícil es llevar a la acción estas palabras. Como seres humanos estamos inclinados por naturaleza hacia el pecado, así que responder al mal con bien, amar a nuestros enemigos bendecid y orar por quienes nos hacen daño; es algo que solo podemos hacer cuando tenemos una relación intima con Jesús. 

Para meditar

Si Jesús no está en nuestras vidas es imposible colocar la otra mejilla. 

Aun cuando te parezca difícil poder vivir de esta manera, ten en cuenta que Jesús nos manda enfáticamente que esta debe ser la norma de conducta mínima que Él espera de nosotros 

Jesús le dijo a sus discípulos. ¿Si amáis a los que os aman, que mérito tenéis?. Si Jesús nos manda con tanto énfasis a vivir de esta manera es porque Él nos va a dar el poder para que esto sea una realidad en nuestras vidas. 

“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.”
Apóstol Pablo | Filipenses 1:6


La regla de oro

Jesús Sabía que la mejor predicación que un ser humano puede dar es su propia vida, por ese motivo hizo tanto énfasis en que debemos vivir una vida que impacte de manera positiva a todos los que nos rodean, aun a los que nos hacen mal.

Nuestro señor resume la esencia de su enseñanza diciendo; Como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
Esto fue lo que hizo Jesús cada día de su vida, Él vino a traer salvación, perdón y sanidad para toda la humanidad.

“Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Apóstol Pablo | Romanos 5:8

En su vida, Jesús cumplió con todas sus enseñanzas; pero su mayor prueba de amor fue que entrego su vida por nosotros cuando aún no creíamos en Él. 

Hoy quiero invitarte a que medites en la misericordia de Dios. Jesús enseñó todas estas cosas a sus discípulos porque Él sabía que Dios tiene el poder de cambiar el corazón del ser humano. 
Jesús desea que seamos misericordiosos como lo fue Él. 

Pídele a Dios cada día que te dé la fe y la fuerza para vivir esta experiencia en tu vida. No olvides que Dios ya mostró su amor por ti, ya Jesús coloco la otra mejilla por ti y puso su vida por ti. Él solo espera que por fe, vivas cada día de tu vida haciendo la voluntad de Dios. 

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