El tesoro del cielo que Dios desea para nosotros es un carácter limpio de maldad

33 Los tesoros del cielo


Mateo 6:16-24



16 Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 
17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 
18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan;  
20 si no haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, 
21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;  
23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
24 Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Los tesoros del cielo



¿Alguna vez has deseado tener millones de dólares en tu cuenta bancaria?
De seguro ese ha sido el deseo de muchas personas. Y qué tal si te ganaras la lotería, ¿qué harías con el dinero?. Quizás ya tienes la respuesta.

Todos los seres humanos hemos soñado alguna vez algún tipo de riqueza, después de todo la mayoría de cosas materiales se pueden comprar con el dinero. 
La realidad es que tener riquezas es el objetivo de vida de muchas personas, y todo lo que hacen es para cumplir ese objetivo. 

También están aquellos que aunque no tienen riquezas les gusta ostentar lo poco que tienen y aparentar tener algo. Además de las riquezas, la fama y el reconocimiento son otras cosas que busca la gente hoy en día. 

Para Meditar

Los tesoros del cielo no son solo la recompensa que nos espera en el reino, sino también el carácter que forjemos en esta tierra con la ayuda del Espíritu Santo.

Los tesoros falsos


¿Alguna vez has visto esas personas que ayudan a alguien con una cámara escondida?. Están haciendo algo bueno por supuesto que si, pero al mismo tiempo están grabando sus acciones para mostrarlas al mundo y que todos sepan que tan buenos son. 

Jesús llama a todos los que viven de esta manera hipócritas, ya sea porque solo buscan las riquezas, desean ser famosos o porque hacen todas sus buenas obras para ser reconocidos. Nuestro Señor dice que ya recibieron su recompensa.

Los tesoros del carácter

En nuestra sociedad, una persona es considerada rica por el dinero que posee, las joyas que tiene, el carro que maneja, las casas y propiedades que tienen y en muchos casos las supuestas buenas obras que hace.
A todas estas cosas Jesús las llama hipocresía, para nuestro Señor nada de esto es riqueza. 

La idea de riqueza que Jesús enseñaba a sus discípulos era muy diferente a lo que el mundo considera hoy.
Para Jesús, una persona es rica, cuando su carácter y su corazón está lleno de cualidades que provienen de Dios, como el amor, la misericordia y la bondad. 

El verdadero tesoro del cielo

Y que hay de las cosas materiales, ¿Por qué para Jesús el dinero y las riquezas de este mundo no tienen ningún valor? La respuesta a esta pregunta la encontramos en el último libro de la Biblia. 

Dios le mostró en visión al apóstol Juan la nueva Jerusalén, la ciudad donde habita Dios. La nueva Jerusalén es la capital del universo, es la ciudad desde la cual Jesús gobernaba junto con el padre antes de venir a esta tierra y es el sitio al cual ascendió después de resucitar. 

Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

La verdad de todo este asunto es que lo que nosotros aquí consideramos piedras preciosas, son materiales de construcción en el cielo. El oro en el cielo es tan puro que es transparente como el cristal y además, las calles de la ciudad son de oro. 

Los tesoros del reino

¿Te imaginas usar en esta tierra adornos y joyas hechas de materiales de construcción?. 
¿Cuánto pagarías por un collar de cemento, o un anillo de asfalto?. O que tal llevar al banco algunos lingotes de ladrillo para guardarlos allí. No tendría ningún sentido.

Por ese motivo para Jesús las riquezas no tienen ningún valor. Mientras los seres humanos en esta tierra se preocupan por perseguir las riquezas del oro, la plata y las perlas. En el cielo caminaremos sobre ellas. 
¿Te imaginas que clase de tesoros tendrá Dios en el Cielo si lo que aquí llamamos riqueza en realidad no lo es?

 Antes bien, como está escrito:
«Cosas que ojo no vio ni oído oyó
ni han subido al corazón del hombre,
son las que Dios ha preparado para los que lo aman.»

Vive tu fe


Hoy quiero invitarte a aceptar la invitación que Jesús le hizo a sus seguidores; no vivas tu vida buscando ningún tesoro terrenal.
Así que no te preocupes por las riquezas de este mundo, que son materiales de construcción para Dios. 
Jesús tiene el poder y el deseo de satisfacer todas tus necesidades. Solo tienes que colocarlo a Él en el centro de tu vida y hacer su voluntad. 
No olvides que nuestro Señor tiene todos los tesoros del cielo y aun cosas preparadas para nosotros mejores que todo lo que existe en esta tierra. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.