Marcos 4:26-32



26 Decía además:
«Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra. 
27 Duerma y vele, de noche y de día, la semilla brota y crece sin que él sepa cómo, 
28 porque de por sí lleva fruto la tierra: primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 
29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.»
30 Decía también:
«¿A qué compararemos el reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? 
31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra, 
32 pero después de sembrado crece y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.»

El grano de mostaza



Jesús continúa su enseñanza hablando del reino de los cielos y con que lo podemos comparar. 
Para nuestro Señor el reino de los cielos es similar al crecimiento que hay en las plantas y en especial en las semillas. 
Hablando con Nicodemo, Jesús ya había ejemplificado que el trabajo del Espíritu Santo en el corazón del ser humano es como el viento, que podemos notar su presencia, pero no lo podemos ver.

Algo similar ocurre con el crecimiento del reino de los cielos. El trabajo que hace Dios en nuestras vidas, es imperceptible porque ocurre de manera constante, ocurre todos los días. 

Para Meditar

Entrégale al Señor todos los días un momento especial para que tu relación con Él pueda crecer. Así como las plantas pueden morir si no las cuidamos, también puede ocurrir lo mismo con tu fe. 

El reino de los cielos


Dios no descansa en su ardua labor de salvar a todo aquel que se acerque a Él, siempre está dispuesto a hacer su obra en nosotros. 
Así que si Dios está todos los días dispuesto a obrar en nuestras vidas, depende entonces de nosotros acercarnos a Él. Nunca vamos a tener excusas con Dios para decirle que su trabajo no funciono en nuestras vidas. 

Así como tenemos la certeza de que las hierbas del campo y las semillas van a crecer y llegaran a convertirse en grandes plantas, podemos tener la seguridad de que Dios va a hacer que el reino de los cielos crezca en nuestras vidas.

Para Jesús era importante aclarar, que el reino de los cielos no es algo que llegara en el futuro. El reino de los cielos ya está aquí, desde el momento en que Jesús fue bautizado y ungido como Mesías por Él Espíritu Santo comenzó el reino de los cielos. 

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios,
les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí
el reino de Dios está entre vosotros.

La semilla de mostaza


Esto debería llenarnos de alegría y esperanza, ya que todas las promesas que Dios nos ha dado acerca del reino de los cielos se van a cumplir mientras estamos en este mundo. No debemos esperar hasta que nuestro Señor regrese para reclamar lo que ha prometido. 

Jesús ilustra esto, comparando el reino de los cielos con una semilla de mostaza. Cuando la semilla está en tu mano es la más pequeña de las semillas, pero al plantarla se convertirá en una gran planta. 

Nadie va a traer de manera milagrosa una planta nueva, la planta que va a crecer es la misma semilla que se ha desarrollado y ha crecido en todo su potencial. Desde el momento en que la semilla brota y pasa por todas sus fases de crecimiento, ya es una planta, solo que está creciendo y dará fruto cuando madure. Pero desde el momento en que germina ya es una planta de mostaza. (Ver episodio #37 La buena semilla)

Lo mismo quiere Dios que ocurra en nuestra vida cristiana. Él desea que desde el primer día que nos entregamos a Jesús vivamos el reino de los cielos. Que vivamos como pasajeros en esta tierra. 

El reino de Dios en tu vida


No podemos caer en el error que cometían los judíos en la época de Jesús, ellos creían que el reino de Dios llegaría en el futuro a cambiar sus vidas. 

El reino de Dios ya está entre nosotros, y desde el día número uno de tu vida cristiana eres un hijo de Dios y toda la herencia que te ha prometido te pertenece. Así que depende de ti si sales cada día a reclamar los que Dios te ha dado como tuyo, o si solamente te quedas esperando a que las cosas lleguen solas. 

Jesús quiere que seamos como una semilla de mostaza, Él sabe que en un inicio nuestra fe y comunión son pequeñas, muy pequeñas. 
Pero Él mismo nos promete que si todos los días abonamos esa relación, crecerá y se convertirá en algo grande en nuestras vidas. 

Vive tu fe


Hoy quiero invitarte a que aceptes este llamado de Jesús. Entrégale al Señor todos los días un momento especial para que tu relación con Él pueda crecer. Así como las plantas pueden morir si no las cuidamos, también puede ocurrir lo mismo con tu fe. 
Pero ten la certeza, que si te acercas a Jesús todos los días, Él te dará la oportunidad de vivir desde ya el reino de Dios es tu vida. 

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