la predicacion de juan era sencilla: el reino de los cielos esta cerca

05 El reino de Dios está cerca.

Mateo 3:1-11


1 En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. 
Decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca». 
Juan era aquel de quien había escrito el profeta Isaías:
«Voz de uno que grita en el desierto:
“Preparen el camino para el Señor,
    háganle sendas derechas”».
La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello. Llevaba puesto un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. 
Acudía a él la gente de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región del Jordán. 
Cuando confesaban sus pecados, él los bautizaba en el río Jordán.
Pero, al ver que muchos fariseos y saduceos llegaban adonde él estaba bautizando, les advirtió: «¡Camada de víboras! ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca? 
Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. 
No piensen que podrán alegar: “Tenemos a Abraham por padre”. Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham. 
10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego.
11»Yo los bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.

El reino de Dios está cerca


La última vez que un profeta se había levantado en la tierra de Israel había sido 400 años antes de la predicación de Juan en Bautista.
El pueblo se encontraba en total euforia, ya que después de la predicación de Malaquías, el último profeta, no se había escuchado en la nación las buenas nuevas del evangelio. 

La predicación de Juan se caracterizaba por ser sencilla, pero a su vez era tan profunda y tenía tanto impacto que multitudes de todas las regiones de Israel acudían diariamente a escucharlo. 

A pesar de lo corto y sencillo de su mensaje, El pueblo estaba dividido en dos grupos a causa de Juan. Por un lado, estaban los ricos y los religiosos que odiaban a Juan porque los acusaba delante del pueblo. Y, por otro lado, estaban las multitudes que veían en Juan un profeta llamado por Dios. 

Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Arrepentíos, el reino de Dios está cerca


Juan invitaba al pueblo, al arrepentimiento, a volver sus corazones al Señor. Un corazón arrepentido no es capaz de hacer daño a su prójimo, de causar dolor al necesitado o de buscar su propio beneficio.
 
Dios deseaba enseñarle al pueblo por medio de Juan, que para recibir a Jesús necesitaban un corazón limpio, y que Él estaba dispuesto a perdonar a todo aquel que quisiese recibir el perdón.
Antes de escuchar de Jesús, el pueblo necesitaba reconocer que se habían alejado de Dios y que sus vidas se habían convertido en una constante lucha por lo material en vez de buscar la salvación. 

Era necesario, que buscaran a Dios de corazón y dejasen de lado todo aquello que los aferrara a esta tierra donde todo perece
Si Juan el Bautista viviese hoy, su predicación sería la misma porque vivimos en un mundo donde la violencia, el egoísmo, las injusticias y el dolor se hacen cada vez más comunes.

Para Meditar

Si el reino de Dios está cerca, debemos tener nuestra mirada fija en nuestra recompensa, y no permitir que nada en esta tierra quite nuestra atención de Jesús

Vive tu fe

La condición social de aquellos días no era muy diferente a la que tenemos hoy, Israel estaba dividido en diferentes regiones y controlado por el imperio romano.

Además de esto, las clases más adineradas eras las que controlaban los asuntos importantes de la región y la clase religiosa de la nación estaba esperando un Mesías que viniese a liberarlos de la opresión de los romanos.
Al ser ricos, los líderes de la nación no deseaban ser salvados de sus pecados, solo querían ser salvados del yugo opresor de los invasores.

Hoy Jesús quiere hacerte la misma invitación que hacía Juan, entrega tu corazón a Dios día a día. No te dejes distraer por las preocupaciones de esta vida, recuerda que Dios desea satisfacer todas tus necesidades.
Si tienes cargas difíciles de llevar, entregadas a Dios, Él está dispuesto a llevarlas por ti. 

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