La misión de los doce es predicar el evangelio de Jesús

La misión de los doce


Mateo 10:5-15



A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 
si no id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 
Y yendo, predicad, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado.” 
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 
No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 
10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, porque el obrero es digno de su alimento. 
11 Pero en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos de quién en ella es digno y quedaos allí hasta que salgáis. 
12 Al entrar en la casa, saludad. 
13 Y si la casa es digna, vuestra paz vendrá sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volverá a vosotros. 
14 Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies. 
15 De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad.

La misión de los doce



Jesús llamó a sus doce discípulos no solo para que lo siguiesen, sino también para que participasen en su misión. Era necesario que ellos dejasen de ser observadores del poder de Dios y experimentaran ese mismo poder en sus propias vidas. 

Nuestro Señor deseaba, que sus seguidores vivieran la misma relación que Él tenía con Dios.
¿Te imaginas poder realizar los milagros que Jesús le mando a sus discípulos? 
Sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos y echar fuera demonios. 

Todas estas órdenes son cosas que ellos no podían hacer con su propio poder. Ningún ser humano sobre la faz de la tierra tiene el poder de hacer estas cosas, es solo por medio del poder de Dios que ocurren los milagros. 

Cuando trabajamos para Dios y servimos en su obra, nos convertimos en instrumentos de servicio para Dios. Así que Dios, obra a través de nosotros, no porque halla algún tipo de poder en el ser humano, sino con su poder. 

Para Meditar

Jesús desea que todos sus seguidores participen en su obra, que seamos discípulos activos en compartir su evangelio con los demás y no solo observadores de su poder.

Instrumentos para la misión


El lápiz no es el que escribe, es el escritor. Pero es necesario el lápiz y el papel para escribir una poesía. De la misma manera, un músico, necesita de la melodía del instrumento para generar la música. 

Así mismo, ocurre en el evangelio de Jesús. Nuestro señor necesita que nosotros participemos de manera activa y seamos instrumentos de servicio para los demás, no solo espectadores
Lo que tenemos que recordar siempre, es que Jesús nos promete que todas las cosas que Él hizo las podemos realizar con el poder de Dios.

12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Dependencia de Dios


Jesús también le ordenó a sus discípulos que no llevaran nada para su sustento personal, sino la ropa que llevaban puesta en ese momento. Nada de alimento, dinero o ropa nueva. 

Nuestro Señor quería que ellos experimentaran una dependencia total de Dios. Esto no quiere decir que ellos irían mal vestidos y pasarían hambre o necesidad. Dios los iba a sustentar por medio de las donaciones y los aportes de los demás creyentes. Aun hoy en día, los ministerios cristianos funcionan de la misma manera.

Jesús quiere que todos sus seguidores participen en la obra. Unos lo hacen dando su tiempo y su trabajo las 24 horas del día, y otros financian la obra con sus regalos y donaciones. Es por medio de la entrega total a Dios que se lleva a cabo la misión de Cristo. 

Por supuesto, muchas personas a las cuales prediquemos el evangelio nos van a rechazar. Pero nuestro trabajo no es convencer a las personas, sino predicar el evangelio. Es el espíritu Santo el que convence a las personas y hace la obra en sus corazones. 

Como estudiamos en el episodio anterior, nuestra labor solo es llevar el mensaje a todo el que lo quiera escuchar de manera gratuita. 

Vive tu fe


Que experiencia tan grande debió haber sido ver todos estos milagros cumplirse, sanar enfermos, resucitar muertos y ver como Dios sustenta la misión por medio de otros. 

Hoy quiero invitarte a que hagas parte de la obra de Jesús, nuestro señor necesita obreros en su viña y promete que todos los que hagan parte de ella recibirán recompensa. Puedes participar como trabajador, o como socio sustentador. Pero en cualquier caso, nuestro señor nos asegura que Él bendecirá toda la obra que hagamos. 

¿Te imaginas llegar al reino de los cielos y ver las multitudes de personas que se salvaran por tu entrega a Dios?. Eso es lo que Jesús quiere que vivas hoy, que compartas la verdad del evangelio con los demás.

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