Juan 1:10-14

10 En el mundo estaba,
y el mundo fue hecho por medio de él;
pero el mundo no lo conoció.
11 A lo suyo vino,
pero los suyos no lo recibieron.
12 Más a todos los que lo recibieron,
a quienes creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
13 Estos no nacieron de sangre,
ni por voluntad de carne,
ni por voluntad de varón,
si no de Dios.
14 Y el Verbo se hizo carne
y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad;
y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre.

Hijos de Dios

El sacrificio de Jesús va más allá de toda comprensión humana, y es una lástima que para muchas personas la propia existencia de Jesús sea una piedra de tropiezo para creer en Dios.

El saber que Jesús, el creador de los cielos, la tierra y todo lo que hay en el universo, fuera capaz de dejar su trono en el cielo para salvar a una raza caída en pecado, debería ser un cimiento para nuestra fe. Pero este aire de incredulidad que abunda hoy en día también existía en los días de Jesús. Notemos el énfasis que hace Juan

A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron.

Juan 1:11

El objetivo de Jesús era muy claro. Él deseaba la salvación de todos los seres humanos, no solamente de un grupo pequeño de personas. Él quería darle a cada ser humano la oportunidad de ser un hijo de Dios.

Pero ¿Que significa esto de ser hijos de Dios? ¿No somos acaso hijos de Dios por haber sido creados por Él?

Recibir a Jesús

La verdad Bíblica es que solamente llegamos a ser hijos de Dios cuando recibimos a Jesús en nuestras vidas y creemos en él, y cuando Juan dice creer en el nombre de Jesús, se refiere a creer en sus enseñanzas y en lo que el carácter de Jesús representa.

Y aunque parezca difícil de creer, esto va en contra de las enseñanzas de las iglesias cristianas hoy en día. Si hacemos el ejercicio de estudiar todas enseñanzas de Jesús y ver cuáles de ellas se siguen hoy en el mundo cristiano, nos llevaríamos una gran sorpresa.

Hoy vivimos en una época llena de muchas personas religiosas, pero muy pocos cristianos verdaderos. Muy poco se vive hoy el evangelio eterno que predicó Jesús.

Hoy en día, es más común encontrar estudios sobre filosofía y superación personal, pero muy poco acerca de las verdaderas enseñanzas de Jesús. Así que, si no creemos en Jesús, es decir, si no vivimos bajo sus enseñanzas, no somos verdaderos hijos de Dios.

Podemos inclusive hacer todo tipo de milagros, pero si no seguimos las enseñanzas de Jesús y no lo recibimos en nuestra vida para tener una relación verdadera con él, no seremos verdaderamente hijos de Dios. El mismo Jesús advirtió a sus discípulos de esto cuando les dijo:

22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” 23 Entonces les declararé: “Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!”

Mateo 7:22-23

Seguir a Jesús

Estas personas que se acercan a Jesús y le dicen “señor, señor”, Son discípulos, o al menos personas que dicen serlo, pero según el mismo Jesús, no lo son.

Esto demuestra que de nada sirven las obras sin importar que tan grandes sean si en realidad no seguimos el evangelio eterno de Jesús.

Veamos esto un poco más a profundidad con algunos ejemplos. Jesús dijo lo siguiente en Mateo 12:8

“Porque el Hijo del hombre es Señor del Sábado.

Pero a pesar de estas palabras tan claras, las iglesias de hoy dicen que el día del Señor es el domingo. En Mateo 5:17 Jesús dijo:

No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir.

Pero a pesar de estas palabras, muchas personas enseñan que no es necesario guardar los 10 mandamientos. Jesús dijo también en Mateo 23:9

Y no llaméis, padre vuestro, a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

Pero una vez más, a pesar de sus palabras, millones de personas llaman padre a los sacerdotes y santo padre al papa de la iglesia católica. Veamos otro ejemplo, en Mateo 6:7-8 Jesús dijo lo siguiente:

Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.

Y otra vez se cumple la misma regla. Jesús dice algo, pero las iglesias hoy en día enseñan lo contrario. Estos son solo algunos ejemplos, y tristemente, pareciera que Jesús se hubiese convertido para el mundo cristiano en solamente una idea y no en alguien real.

Los hijos de Dios creen en Jesús

No tiene ningún sentido hacernos llamar cristianos y seguidores de Jesús cuando ni siquiera sabemos que enseñaba. Y peor aún, cuando hacemos cosas totalmente opuestas a lo que enseñó Jesús 

Jesús es real, como también lo son sus enseñanzas y cada una de sus palabras. Quiero que hagas este ejercicio conmigo. Donde quiera que te encuentres, sal a algún sitio donde puedas mirar el cielo y la tierra. Es más, cada vez que tengas la oportunidad de admirar la creación de Dios, trata de recordar siempre estas palabras de Jesús

35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mateo 24:35

Estas palabras de Jesús son muy claras, mientras existan el cielo y la tierra, todas las enseñanzas de nuestro Señor se mantienen en pie por que Él es Dios, Jesús no miente, y además es eterno.

A pesar de que la mayoría del mundo Cristiano está alejado de las enseñanzas eternas de Jesús, Dios ha dispuesto el camino de salvación para todas las personas. De hecho, es la voluntad de Dios que todas las personas alcancemos la salvación, y seamos sus hijos. Juan 1:13 dice:

13 Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.

Vive tu fe

Quien tiene el deseo más grande de que lleguemos a ser hijos de Dios es el mismo Dios.

Sin embargo, esto no va a ocurrir a menos que busquemos de manera diligente a Jesús para tener una relación con Él, y segundo, que sigamos sus enseñanzas como una guía fiel para nuestra salvación. Así como Dios ha hecho todo lo posible para salvarnos, debemos hacer nosotros todo lo posible para conocer a Jesús.

Y gracias a Dios, esto puede ser una realidad en nuestras vidas, sin ningún tipo de intermediarios. No necesitas pastores, ni maestros, ni ancianos, ni sacerdotes.

Como dijo el mismo Jesús,

Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto. Mateo 6:6 

Así que estudia tu Biblia cada día, pídele a Dios que derrame sobre ti el Espíritu Santo para que puedas entender las escrituras y crea una relación real con Jesús.

No olvides, para ser un verdadero hijo de Dios debes recibir a Jesús en tu vida, tener una relación con Él y creer en sus enseñanzas. ¿Por qué obedecer a los hombres cuando podemos obedecer a Jesús? Esto es lo que nuestro Dios desea que hagamos cada momento y cada día.

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