Uno de los temas que generan más interés en la gente es la muerte. Solo debemos mirar la fascinación que tienen las personas con todo tipo de entretenimiento que gira en torno a este tema. Películas, canciones, libros, video juegos etc.

La gente quiere saber que ocurre con la vida después de la muerte, o en ocasiones poder hablar con algún familiar o amigo que haya fallecido.

¡Gracias a Dios por su Palabra!, en ella tenemos todas las respuestas acerca de la muerte. Y como es nuestra costumbre, quiero invitarte a que ores a nuestro Padre celestial para que nos guíe en el estudio de esta lección.

¡No! La Biblia es clara. Una persona muerta no hace nada, ni sabe nada acerca de lo que está sucediendo en la tierra. Nadie puede regresar de la muerte, y mucho menos puede aparecer a hablar o atormentar a alguien.

Los muertos no alaban al Señor, ninguno de los que bajan al silencio.
En la muerte nadie te recuerda; en el sepulcro, ¿quién te alabará?
Como nubes que se diluyen y se pierden, los que bajan al sepulcro ya no vuelven a subir. 10 Nunca más regresan a su casa; desaparecen de su lugar.
Pues el seol no te exaltará ni te alabará la Muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán en tu verdad.
Pues sale su aliento y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.

La Biblia es clara. Solamente Jesús tiene las llaves de la muerte. Así que solamente debemos ir a Su Palabra para encontrar respuestas a nuestras preguntas sobre la muerte.

Dos cosas ocurrieron en la Creación: (1) Dios formó al hombre del polvo, o tierra, y (2) sopló en su nariz aliento de vida. Entonces el hombre llegó a ser un alma viviente.

Lo que ocurre en el momento de la muerte es justamente lo opuesto a lo que ocurrió durante la Creación. El cuerpo regresa al polvo, y el espíritu o aliento, regresa a Dios que lo dio.

La Biblia enseña claramente que el “espíritu” que regresa a Dios es simplemente el aliento de vida, el cual Dios sopló en el hombre en el principio (Santiago 2:26) (Job 27:3) (Job 33:4).

Si escondes tu rostro, se aterran; si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo.

Los muertos, tanto justos como injustos, están en sus tumbas y oirán la voz de Jesús llamándolos a salir de la tumba para recibir su recompensa o castigo.
Antes de la resurrección, ningún muerto se levantará a hablar o a interactuar de alguna manera con algún ser humano, ya que han dejado de existir, Y solamente Jesús tiene el poder de levantar a los muertos.

¡No! El apóstol Pedro establece claramente que David está muerto y sepultado y no vivo en el cielo.
Es más, Hebreos 11:32-40 deja en claro que los fieles de todas las edades no han recibido todavía su recompensa, sino más bien, serán recompensados todos juntos.

Pero ninguno de ellos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, recibió lo prometido40 porque Dios tenía reservado algo mejor para nosotros, para que no fueran ellos perfeccionados aparte de nosotros.
Hebreos 11:39-40

Somos almas, y las almas mueren. El hombre es mortal y solamente Dios es inmortal. La enseñanza ampliamente aceptada de que las almas son inmortales y que no mueren, no se encuentra en la Biblia. Es una enseñanza falsa hecha por el hombre.

Nosotros NO TENEMOS un alma que vive en nuestro cuerpo y se libera cuando morimos. Nosotros SOMOS UN ALMA.

Al momento de la muerte, todo lo que nos hace un alma viviente vuelve a su origen. El cuerpo empieza su proceso natural de descomposición hasta que se convierte en polvo, y el aliento de vida vuelve a Dios.

Sí, los justos recibirán inmortalidad en la resurrección, pero los impíos, nunca la recibirán.

La Biblia con frecuencia se refiere a la muerte como un sueño. La muerte es un estado de inconsciencia total, durante el cual, 15 minutos o mil años parece ser lo mismo. Los muertos simplemente “duermen” en sus tumbas hasta la resurrección, cuando todos serán levantados por Jesús.

La enseñanza de que los espíritus de los muertos son ángeles celestiales, o alguna entidad o alma justa que puede ser contactada, no tiene ningún fundamento bíblico, y es una falsa doctrina.

Los ángeles celestiales son llamados “espíritus ministradores” (Hebreos 1:14) que ayudan a la gente en la tierra.
Como estudiamos en la lección titulada El príncipe del mal, los ángeles que fueron expulsados del cielo con Satanás (Apocalipsis 12:7-9), también son espíritus, pero son espíritus malignos que engañan a la gente a través de milagros (Apocalipsis 16:13-14).

Estos demonios usan “gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Tesalonicenses 2:9), y aún pueden hacer “descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres” (Apocalipsis 13:13). Cuando los psíquicos dicen estar comunicándose con los espíritus de los muertos, en realidad se están comunicando con los ángeles caídos de Satanás.

Si os dicen: “Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando”, responded: “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

La muerte y los demonios

La primera mentira de Satanás a la humanidad fue “No moriréis” (Génesis 3:4). Él quiere que la gente crea que los espíritus de los muertos viven, para que de esta manera sus ángeles puedan pasar por santos, profetas, y líderes justos que han muerto; para que así él pueda pasar por un ángel de luz.

13 Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo. 14 Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.
2 Corintios 11:13-15

De esta manera él puede engañar a millones de personas. Acudir a estos espíritus malignos se llama “espiritismo”.
Esta práctica se basa en dos creencias: (1) que los muertos están vivos, y (2) que pueden comunicarse con nosotros, o nosotros poder comunicarnos con ellos.

Esta es una de las enseñanzas más dañinas de Satanás, ya que aleja la vista del ser humano de Jesús y coloca su esperanza en demonios. A pesar de que esto es una doctrina falsa, casi todo el mundo la acepta hoy en día.
No existe una serie de televisión, o películas, libros o podcasts en los que el tema central sea el espiritismo.

Satanás engañará prácticamente al mundo entero mediante milagros (hechicerías), realizados por sus ángeles malignos. Es por este motivo que Dios desea que escudriñemos las escrituras y entendamos a profundidad todas sus enseñanzas.

Así como Jesús uso un “escrito esta” para detener las mentiras y los ataques de satanás, debemos nosotros hacer lo mismo. Solo un conocimiento y un fundamento en la palabra de Dios nos puede ayudar a no caer en los engaños del enemigo.

En los días de Moisés, Dios ordenó que todos los hechiceros fuesen ejecutados. Hoy, Él insiste que la hechicería es obra de la carne, por cuya causa la gente será destruida.

Dios nos advierte que cuando jugamos con la hechicería, dejamos la fe de lado. También nos dice que todos los hechiceros morirán la segunda muerte en el lago de fuego.


Jesús nos ofrece el mismo poder que venció la muerte y lo resucitó de la tumba, para vivir de manera justa. ¡Fantástico! ¿Cómo podemos fallar cuando se nos ha dado tan increíble poder sin costo alguno?

Jesús, porque nos ama, nos advierte solemnemente que nos alejemos de los poderes y milagros de ángeles malignos y ofrece obrar en nosotros los milagros divinos necesarios para prepararnos para su reino (Filipenses 1:6).

Vive tu fe

Jesús ha vencido la muerte, y nos ofrece de manera gratuita la salvación y la vida eterna si creemos en él y vivimos por fe en sus palabras. Es por eso que nuestra invitación para ti es a que vivas tu fe de manera real y entregues tu vida a Jesús, el único que tiene las llaves de la muerte y la vida eterna.


El ladrón en la cruz

¿Le prometió Jesús al ladrón en la cruz acceso inmediato al cielo cuando dijo:“Hoy estarás conmigo en el paraíso”?
El significado de la declaración de Cristo en Lucas 23:43 está determinada por una respuesta bíblica a una pregunta muy importante: ¿Acaso Jesús mismo fue al cielo ese día?

No, de acuerdo a la Biblia. En el día de la resurrección, cuando se encontró con María en el sepulcro en el jardín, sus palabras fueron: “No me toques, porque aún no he subido a mi PadreJuan 20:17.

¡Jesús no pudo haber ido al paraíso el viernes, si todavía no había subido al Padre el domingo!

De cierto te digo hoy,

¿Por qué entonces dijo Jesús:“Hoy estarás conmigo en el paraíso”? El problema aparente se desvanece si se considera que los manuscritos griegos originales no tenían puntuación. Las comas y los puntos fueron introducidos en el texto de las Escrituras por los traductores, quienes los insertaban en dónde creían que deberían estar.

¡Aunque lo creas o no, una sola coma puede cambiar el significado de una oración completa!
La declaración del Señor en Lucas 23:43 debería decir: “De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”. Esto es lo que Jesús realmente estaba diciendo.

¡Hoy, cuando todo parece perdido, hoy, cuando no parezco Señor o Rey, y aun después que mis discípulos han huido; hoy, aunque mis manos estén clavadas en una cruz, todavía te puedo salvar!
Algún día ese ladrón, junto con todos aquellos que han aceptado a Cristo, reclamará la promesa de la resurrección y estará con Jesús en el paraíso.

¿Qué significan las palabras “Espíritu” y “Aliento” en la Biblia?

Job 27:3 señala que el “espíritu” y el “aliento” de una persona son lo mismo. Job, además, menciona que este espíritu o aliento está en su nariz.
También debemos recordar que Dios puso el “aliento” en la nariz de Adán en la creación (Génesis 2:7).

Así que el espíritu que regresa a Dios cuando una persona muere es el aliento de vida, no un alma sin cuerpo. La Biblia no menciona en ninguna parte, que un alma sin cuerpo vuelve a Dios cuando muere, o que exista un alma sin cuerpo.

¿Adónde se va el “alma” cuando una persona muere?

En la creación, dos cosas se combinan para hacer un alma: el cuerpo y el aliento de vida. Hasta que estas dos cosas sean combinadas, el alma no existe.
En el momento de la muerte, estos dos componentes son separados. El cuerpo vuelve al polvo, y el aliento de vida vuelve a Dios. El alma no va a ningún lugar, sino que simplemente deja de existir.

Recuerda que no tenemos un alma, SOMOS UN ALMA.

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